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SecciónCrítica
Fecha
Dosis6 min

CRÍTICA A BUDDY (2026)

Por Emilio Cordero

Buddy vendado con hacha en mano buscando a sus víctimas.
Fig. 01 — Buddy. dir. Casper Kelly (2026)Desplaza para enfocar

¿Qué pasaría si Barney el dinosaurio fuera un asesino psicópata?

Dentro del marco del Festival Internacional de Cine Fantástico y de Terror de Sitges el director de terror estadounidense Casper Kelly presenta su primer largometraje llamado Buddy, cuya premisa responde a la pregunta: ¿Qué pasaría si Barney el dinosaurio fuera un asesino psicópata? 

Buddy narra la historia de un presunto programa de televisión que parodia a otros programas preescolares como Sesame Street, Teletubbies o Barney & Friends; en esta ocasión protagonizado por un unicornio naranja gigante llamado Buddy, donde le enseña a los niños y niñas lecciones sobre el amor, la comprensión y la limpieza. Sin embargo, el amable unicornio empieza a revelar su verdadera naturaleza sanguinaria cuando se da cuenta que los niños no quieren participar en su show. De hecho, nunca quisieron hacerlo.

Lo que en un principio parecieran ser inocentes cápsulas televisivas dirigidas a un público infantil, poco a poco se va convirtiendo en el episodio más sombrío y gore de un programa para niños protagonizado por la botarga de un unicornio naranja, en lo que solo se puede describir como el slasher más colorido que jamás se haya hecho. Buddy sigue las normas básicas de una película del género  slasher  donde un grupo de supervivientes tiene que escapar o derrotar a una criatura que los va eliminando uno por uno; con la diferencia de que, en esta ocasión, el monstruo en cuestión es el primo olvidado de Barney el dinosaurio y los supervivientes un grupo de niños que fueron secuestrados de su realidad a través de un portal dimensional en la televisión, borrando su memoria y atrapados en el programa del unicornio naranja sin saber quienes son y cómo llegaron hasta allí. 

Es cierto que al escuchar una premisa como esta se puede llegar a pensar en cualquier creepypasta de internet adaptado a la gran pantalla; sin embargo, Buddy se aleja de otro tipo de películas que transforman a personajes adorables de la infancia en asesinos seriales, como la conocida Winnie-the-Pooh: miel y sangre (2023), y se atreve a contar una historia original que no teme ser cruda ni violenta, incluso si las principales víctimas de los asesinatos cometidos por el unicornio naranja son niños. A lo anterior se le suma un destacable apartado artístico donde los decorados y el formato de video imitan la estética y  colores de los programas infantiles de antaño, que al juntarse con las sanguinarias muertes que se presencian en pantalla evocan esos sentimientos de desasosiego y angustia presentes en el terror analógico. Este contraste entre lo presuntamente inocente de los viejos programas de televisión y la violencia gráfica exagerada es parte del sello personal del director Casper Kelly, quien previamente ha demostrado sus habilidades para juntar el terror, la parodia y la incomodidad en el cortometraje producido para la cadena Adult Swim: Too Many Cooks; donde la intro de una sitcom ficticia se empieza a extender infinitamente hasta el absurdo, mientras se revela que un asesino serial está colándose en la transmisión televisiva y va matando uno por uno a los miembros del show.

Kelly consigue adaptar el terror y el absurdismo de su cortometraje a la gran pantalla con Buddy, esta vez a mayor escala y con un despliegue de violencia bastante original. La masacre no se limita únicamente a personajes humanos, sino también a botargas antropomórficas y objetos cotidianos humanizados que son asesinados de formas grotescas, en momentos donde el apartado técnico y de producción brillan por la combinación entre lo adorable de sus diseños y el desfile de horror sanguinario presente en varias escenas. Siendo la película un slasher que juega con los códigos de los programas infantiles, resulta evidente que su elemento más destacable es la originalidad con la que se ejecutan las matanzas. En ese aspecto el unicornio naranja tampoco decepciona; desde comerse vivo a sus víctimas, el uso de armas cortopunzantes, hasta utilizar su propio cuerno de unicornio para perforar el cuerpo de un pobre niño inocente. Buddy demuestra lo desquiciado que está al hacer uso de todo su arsenal para acabar con sus víctimas, poniéndose codo a codo con otras figuras icónicas del género como Jason Voorhees, Freddy Kruger y Michael Myers.

Por desgracia no todo es perfecto en Buddy, ya que tiene un detalle que, aunque no arruine la experiencia, si entorpece un poco su ritmo narrativo.  En ocasiones queda muy claro que ese terror analógico que el director ha construido en sus cortometrajes se vuelve difícil de sostener en este largometraje. El uso del formato televisivo, la clara parodia al show de Barney & Friends, y las muertes que provoca el personaje de Buddy son los elementos que permiten al filme brillar por su originalidad y atrevimiento. No obstante, es durante la secuencia que explica cómo es que los personajes fueron abducidos de su realidad y transportados al show donde la película decae al interrumpir la masacre que estaba provocando el unicornio naranja. Se agradece que Kelly haya querido ofrecer una “explicación” al misterio central de la trama y darle más  protagonismo a la subtrama de la madre que busca a su hija, pero al final esa decisión no hace más que desviar la atención de la historia principal y le quita el componente de horror a lo desconocido. 

Afortunadamente todo vuelve a equilibrarse una vez que continúa la cruenta cacería de Buddy y su descenso a la absoluta locura, demostrando su lado más atroz e inhumano con cada uno de los personajes que se cruza en su camino. Y, como en cualquier buen slasher, deja lo mejor para su clímax; decapitaciones, transformaciones, reencuentros esperados, sacrificios heroicos y un enfrentamiento desenfrenado y sangriento digno de su género. Ofreciendo un final que, o deja la puerta abierta para expandir su universo en una secuela, o bien solo busca plantear más preguntas que respuestas, justo como tiene acostumbrado hacer Casper Kelly con sus obras.

A pesar del problema de ritmo, Buddy consigue sorprender con una propuesta tan absurda como espeluznante que mezcla la inocencia de los programas infantiles, la violencia gráfica y el terror analógico en una película slasher con un perfecto  balance entre su inquietante historia sobre un desquiciado unicornio naranja asesino y su excelente despliegue de producción, que contrasta la estética tierna e inocente con el desfile de sangre presente en algunas de sus escenas. Con su primer largometraje estrenado en cines Casper Kelly demuestra sus grandes habilidades dirigiendo terror, uno que incomoda por la naturaleza desconcertante de sus imágenes violentas y su estética de programa televisivo, justo como lo había hecho en sus proyectos anteriores. Es gracias a este estilo único del director que Buddy logra perfilarse como un nuevo ícono del cine de terror contemporáneo, y es muy probable que cambiará la visión que tenían algunos sobre Barney el dinosaurio. 

Recetado porEmilio Cordero Dra. C. de Vista
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