SITGES 2026: Wildwood, de Travis Knight
En el marco del Festival Internacional de Cine Fantástico y de Terror de Sitges fue exhibida Wildwood, película de fantasía dirigida por Travis Knight bajo el sello del estudio norteamericano de animación en stop motion Laika Studios
El sexto largometraje de Laika se presenta al público como la adaptación de una trilogía de novelas de fantasía juvenil del mismo nombre escrita por Colin Meloy e ilustrada por Carson Ellis. Travis Knight toma el esqueleto de la historia como base para crear la producción en stop motion más ambiciosa hasta la fecha: Una película de dos horas y veinte minutos cuyo metraje incluye unas proezas artísticas que ya son un espectáculo por sí mismas.
Para entender parte de este fenómeno conviene retroceder hasta fines de la década del 2000, en plena avalancha de novelas de fantasía infanto-juvenil. La mayor parte de estas incluía en su premisa un o una protagonista preadolescente con una vida normal que debía sumergirse en un mundo ajeno al nuestro poblado de criaturas y magia. Las Crónicas de Wildwood fue una de estas propuestas literarias, cuyo universo fue la tierra fértil que inspiró esta titánica producción. Señalar la fuente de origen resulta importante, desde luego, incluso si no es imprescindible para entender y disfrutar plenamente de la historia. Más al tenerla en cuenta será más sencillo comprender por qué esta atmósfera mágica, tan contemporánea como atemporal, hace eco en este período en el que la fantasía se posicionó como una posibilidad en una época caracterizada por la revolución tecnológica, y que vimos en su momento con las adaptaciones cinematográficas de The Chronicles of Narnia: The Lion, The Witch and The Wardrobe (2005), Arthur et les Minimoys (2006) o The Spiderwick Chronicles (2008).
El caso de Wildwood difiere de los anteriores por la distancia temporal de su estreno, a veinte años de estos ejemplos, pero su ambientación y personajes hacen inevitable la comparación. La trama se centra en Prue, una niña de once años que vive junto a su hermano recién nacido y sus cariñosos padres, quienes tienen un estilo de vida bastante libre a excepción de dos reglas tajantes: Mac, el bebé, no puede salir de casa; y está terminantemente prohibido entrar en el bosque al otro lado del puente. Prue es bastante poco impresionable y no se termina de creer los cuentos de hadas de sus padres, por lo que un día se lleva a su hermano al pueblo para pasar el día con él. Lo que no esperaba era que una bandada de cuervos secuestraran a Mac, arrastrándolo hacia el bosque. Ante la desesperación, Prue y Curtis, su compañero de clase, deciden adentrarse en lo desconocido para recuperar al bebé. Durante su aventura se encontrarán con un variopinto elenco de personajes, entre humanos y animales parlantes, que viven en tiempos turbulentos pues su mundo se encuentra en una guerra que no pidieron pero a la que se tienen que enfrentar.
De todos los personajes que componen la película, Alexandra o “La Emperatriz Viuda” es quien se lleva el peso dramático principal. Su pérdida, duelo y resentimiento son el motor de la historia. La película abre con una escena que es una declaración de principios en sí misma, y demuestra que no será condescendiente con el espectador: Somos testigos del suicidio de una máquina con la apariencia de un niño, en una noche oscura y lluviosa, tirándose al vacío desde el balcón de su habitación. Alexandra entra en escena demasiado tarde, incapaz de impedir el desastre pero a tiempo para observar su resolución. Lo que vemos al finalizar es el cuerpo vacío del niño, y a una madre desgarrada por el dolor. Esta escena introductoria es el núcleo del conflicto de la trama. Y conforme vayamos comprendiendo plenamente las motivaciones de Alexandra y la búsqueda de Prue, indirectamente se nos plantea una pregunta incómoda: ¿hasta dónde somos capaces de llegar con tal de no dejar ir a nuestros seres queridos?
Vale la pena preguntarse por qué una película de estas características elegiría el stop motion como técnica, en lugar de animarla con dibujos en 2D tradicional, o por computadora, o de plano en formato live action. La animación en stop motion trae consigo ventajas visuales: Si bien es fácil caer en el uncanny valley, este aspecto y las leves marcas de los animadores que dejan registro en la película dan un aspecto más aterrizado, imperfecto y realista. Sabemos, inconscientemente, que se trata de muñecos o marionetas a las que se les brinda movimiento gracias a una sucesión de fotogramas. Es por esta sensación algo perturbadora que provoca el efecto uncanny que resulta ser una técnica ideal para construir historias cercanas al terror. Aventuro que esa es la razón por la que Coraline (2009) sigue siendo, hasta la fecha, la cinta más exitosa y conocida del estudio, al ser su única película perteneciente plenamente al género.
Laika tiene una propuesta narrativa poco convencional en el medio, lo que hace que sea algo extraño para las masas acostumbradas a películas infantiles con un tono más suavizado. Las películas de Laika apuestan por historias maduras que desafíen al espectador, y por tal razón muchas incluyen referencias adultas, elementos aterradores o tramas con un trasfondo más profundo que el de una aventura sin más. En el caso de Wildwood no se limitan a construir un mundo de fantasía poblado de criaturas mágicas; emplean este contexto para desarrollar el conflicto del duelo, y las consecuencias que trae no saber manejarlo de forma sana. Alexandra, la Emperatriz Viuda, busca recuperar a su hijo al costo que sea, sin importarle a quiénes lastima o mata en el camino. Este egoísmo es un reflejo de la corrupción de quienes se encierran en el dolor hasta llegar a un punto de no retorno.
Otro de los temas centrales de Wildwood tiene que ver con el paso a la madurez, y cómo este proceso no significa perder la capacidad de asombro ante la fantasía. Esto es especialmente significativo teniendo a una niña como protagonista, una niña que parece querer crecer antes de tiempo y rechaza actividades que considera infantiles. Curtis, por el contrario, parece plenamente a gusto con el hecho de ser un niño y disfrutar como tal. Ambos deberán tomar decisiones difíciles que les harán crecer, y será decisión de ellos afrontar las consecuencias de sus acciones. Su ventaja ante la antagonista es contar con una comunidad, aliados en este mundo de fantasía que no sólo los apoyan sino que los contienen emocionalmente. Porque la soledad y el aislamiento pueden resultar nocivos para un corazón roto.
Wildwood apuesta a convertirse en una de las cintas animadas más aplaudidas del año por la complejidad de su historia y, sobre todo, por el impresionante nivel técnico alcanzado en un largometraje que tomó siete años finalizar. Siendo estos dos puntos igual de relevantes, desde mi perspectiva creo que lo más hermoso de esta cinta es la de volver a conectar con un tipo de fantasía que parecía perdida en uno de los cajones del tiempo. Si en su momento estas historias resultaron un respiro dentro de la revolución tecnológica a principios de milenio, que exista una película de fantasía, animada por manos humanas sin una gota de IA, no solo es refrescante sino hasta revolucionario.